Las ciudades griegas eran ciudades-estado conocidas como polis. Cada polis era independiente, se auto-abastecían económicamente y cada una tenía sus dioses a los cuales alabar. La acrópolis (ciudad central) se encontraba en la cima de las montañas, protegida por murallas, usada como refugio en caso de ataques, mientras los pueblos (llamados"asty") se encontraban en las laderas. En la base de las montañas se encontraban los espacios cultivables donde se cosechaban los alimentos y más alejados de la base, en las llanuras, se encontraban los bosques, donde los campesinos recogían frutos y nueces. En las ciudades vivían los ricos y los nobles, que no realizaban trabajos ni tareas domesticas, sino que tenían sirvientes que los servían y hacían las tareas por ellos. Las casas de estas familias eran espaciosas, con techos en forma de triángulo y tejados rojos, que eran sostenidos por columnas. Sus pisos se encontraban más altos del piso, por eso antes de cada puerta había una escalinata. Todo en la ciudad era blanco: las paredes, las columnas, los caminos, etc. Las calles estaban llenas de arbustos y arboles bajos que las decoraban. También había abundante cantidad de estatuas y bustos, que representaban, por lo general, dioses a los que los griegos alababan. En la acrópolis se encontraban, también, los templos, donde se rendía homenaje y alabanzas a los dioses, y el ágora o la plaza pública, que servía como sitio de reunión para tratar problemas comunes (al principio, solo asistían los funcionarios más importantes de la acrópolis, las mujeres, los niños, los extranjeros, los esclavos y los campesinos eran excluidos del gobierno y se les negaba toda participación, pero con el tiempo esa exclusividad fue cambiando), y también como mercado, en los que los campesinos y los artesanos podían vender sus productos.
Julieta Verrastro , Tadeo Monente Juan I. Volponi y Mateo Calabrese
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